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Comentarios de los musicógrafos de la banda,
Laura Campardo y Gustavo Costantini


Teatro Gran Rex / Ciclo Conciertos del Mediodía del Mozarteum argentino

Miércoles 12 de mayo, 13 hs.

Gustav Holst

Suite Nº 1 en Mi bemol para banda sinfónica 

   El compositor inglés Gustav Holst inició en su juventud estudios de trombón. Esta relación directa con los instrumentos de metal le dio una perspectiva peculiar que se tradujo en la inclusión de grandes masas de instrumentos de viento en sus obras orquestales, y en especial en las que dedicara específicamente a las bandas sinfónicas. Producto de la tradición musical de su país, Holst dedicaría gran parte de su producción a elaborar obras para agrupaciones tan específicas como las bandas sinfónicas; así lo acreditan obras como Moorside Suite, las Suites para Banda 1 y 2 y la versión que hiciera para algunos movimientos de su famosa obra Los Planetas.

   La Suite Nº 1 en Mi b. para Banda Sinfónica fue compuesta en 1909, y está formada por los siguientes números: Chacona - Intermezzo - Marcha 

 

Robert Russell Bennett

Canciones sinfónicas para banda 

   Además de realizar las partituras de varios musicales de Broadway como My fair lady, el compositor y arreglador norteamericano Robert Russell Bennett, representa una singular importancia por sus investigaciones en el ámbito de la música tradicional de su país. Vivió entre 1894 y 1981, y fue además un incansable precursor de los movimientos orientados a la creación de obras destinadas exclusivamente para las agrupaciones de banda. Prueba de ello son sus trabajos como las Canciones sinfónicas para banda o Suite de antiguas danzas norteamericanas. Inspirado en la antigua suite de danza en boga durante gran parte del siglo XVIII, la obra de Russell Bennett está realizada en base a aires de Negro Spirituals, canciones tradicionales y estilos bailables norteamericanos del siglo XIX, muchos de los cuales servirán de referencia en el desarrollo del incipiente jazz.

   La obra se divide en tres números, titulados Serenade, Spiritual y Celebration.

 

Alfred Reed

Othello, un retrato sinfónico 

   Como ya lo hiciera en su música incidental para Hamlet, Alfred Reed se adentra en el complejo mundo de Shakespeare para plantear su versión sonora de Othello. Othello / Un retrato sinfónico para banda sinfónica en cinco escenas, está concebida como una suite donde cada movimiento caracteriza el clima o los sentimientos generados por cada una de las escenas elegidas del inmortal drama.

   El Preludio (Venecia), delinea el clima de tensión que reina en toda la obra, pero aquí por pretexto de la situación política referida al Duque de Venecia. Aubade (Cyprus), es la canción de la mañana, que el moro de Venecia y su esposa escuchan desde una ventana como serenata de músicos itinerantes. El tercer número, Othello y Desdémona, ilustra la pasión entre los amantes. Entrada en la corte es el punto crucial en el cual se explayan los celos y las terribles reacciones del protagonista. Por último, La muerte de Desdémona / Epílogo, trata de llevar a la música las famosas líneas del final de la obra “Esposa mía, quise besarte antes de matarte; ahora te beso, y muero al besarte”.

   La composición de Reed data del año 1976 y fue comisionada por la Universidad de Ithaca en memoria de Walter Beeler, lo que inauguró una serie de obras para banda que impulsaron notoriamente un nuevo repertorio para este tipo de agrupaciones. Alfred Reed, acaso el más prolífico compositor de obras para banda de la actualidad, desde entonces ha aportado un renovado interés en los instrumentos de viento y en particular en las bandas sinfónicas, a las cuales les ha dedicado su vida.

 

Serge Lancen

Rapsodia sinfónica

   El compositor de origen francés Serge Lancen nació en París en 1922 y pertenece a una generación de músicos europeos que retoman muchos de los elementos que presentó la música francesa de la primera mitad del siglo XX, en particular la influencia ejercida por el llamado Grupo de los Seis. Como pianista, se volvió un experto en la obra de Debussy y Ravel. Ha alternado su labor como compositor e instrumentista con la de pedagogo, la cual es muy importante, sobre todo en la forma en la que ha abordado la enseñanza de la improvisación dentro del contexto de la música académica: así lo atestiguan peculiares obras como su Jeux para ensamble de vientos.

   La obra de Lancen se inscribe dentro de esta corriente neoclásica y por la fusión de materiales provenientes de la música contemporánea y del jazz. Relacionando todas estas vertientes, ha escrito varias obras destinadas a agrupaciones cercanas a la sonoridad de las bandas de jazz, sin abandonar el universo sinfónico. Es este el caso de la Rapsodia sinfónica, dedicada a su maestro Al Wright y publicada en 1978.

 
 
 
 
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