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Homenaje al día de la música

HOMENAJE AL DÍA DE LA MÚSICA

La Sinfónica de la Ciudad tocó jazz en el Parque Centenario

Formó parte del programa de espectáculos populares de la Muncipalidad para este fin de semana · Mucha gente se reunió en una noche fresca para escuchar clásicos de George Gershwin y Leonard Bernstein

Anoche, mientras los acordes más conocidos de la Rapsody in Blue de Gershwin se desparramaban por el Parque del Centenario, dos ovejeros alemanes, Junior y Tango, jugueteaban en el lago.

A unos metros de ahí, sobre el escenario montado por la Secretaría de Cultura porteña, los 96 músicos que integran la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires tocaban jazz, música negra y sinfónica para un público que no pagó ni un centavo para oirla.

Una hora antes de que una selección de Porgy and Bess, también de George Gershwin, anunciara el comienzo del concierto -a las 20 en punto-, las siete filas de sillas frente al escenario estaban ocupadas.

Entre los más de 500 presentes, muy pocos sabían que el concierto era parte de los festejos programados para homenajear al Día Internacional de la Música, una movida de la Municipalidad auspiciada por Multicanal. Pero se reconocían amantes del jazz y escucharon a Gershwin como en misa.

Bajo la luna

En la segunda fila, José Mario Gorosovsky (70) comía maní y presenciaba los ensayos preliminares de la Sinfónica. En la silla de al lado, su mujer Lidia sostenía dos muletas.

"Vivo cerca y cuando me enteré de que iban a tocar jazz vine -dijo el hombre que anda con muletas porque tiene una pierna ortopédica-. Lo que no entiendo es cómo montan un espectáculo así y no ponen baños". Anoche, en el Centenario, las necesidades fisiológicas no estaban previstas: para ir al baño había que cruzar la calle y pedir permiso en una pizzería.

La noche estaba fresca y la luna se mostraba llena en la oscuridad pareja cuando el director de la orquesta, Mario De Rose, movió las manos y la música norteamericana empezó a sonar. Era la Big Band Bash y el auditorio, integrado principalmente por parejas de más de 50, siguió el ritmo con la cabeza, como recordando un romance consumado hace años.

Ayer, el lago del parque estaba menos sucio que otros días. La pila de roca que hace de fuente largaba un chorro de agua que parecía danzar al ritmo del jazz.

La humareda de un puestito que vendía choripanes a 1,50 pesos no pegaba con la prolijidad de la West Side Story que, con impecable sonido, vino enseguida.

Delante del puestito, Leopoldo, un señor de 50 años y bermudas, miraba el espectáculo montado en su bici verde rodado 26. "Vine desde Córdoba y Medrano porque me gusta mucho la música", dijo.

Un poco más adelante, Nelly vigilaba los movimientos de Rita, su pekinesa de 4 años. "Si no ladra, me quedo hasta el final", comentó la mujer que vive en Juan B. Justo y Segurola y se fue hasta el Centenario en el 99. "A Rita la llevo a los lugares que puedo y para viajar en colectivo la meto en una canasta", confesó.

Con un grabador en la mano, Emilio no bajó la vista del escenario. Muy bien vestido, el vecino del barrio de Belgrano se acercó al parque y grabó todo "porque canto en un coro y me gusta mucho el director de la Banda Sinfónica".

A pesar de que ya era de noche, las hamacas y subibajas seguían meneándose. Mientras María Angélica (45) escuchaba música de Leonard Bernstein sosteniendo una bicicleta, Maxi (8), el menor de sus tres hijos y dueño de la bici, se zambullía en el arenero cercano al auditorio. "Es el único modo de poder ver un espectáculo con él", se lamentó su mamá.

Ayer, en un rincón porteño, la ciudad homenajeó a la música. Si Santa Cecilia, su patrona, hubiera vivido en el siglo XX, probablemente se hubiera dado una vuelta por el Centenario.

Fuente:http://old.clarin.com.ar/diario/96/11/24/E-04001d.htm

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